Hoy os daré mis opiniones sobre la importancia de los entrenadores personales y dietistas-nutricionistas, en qué casos conviene contratar los servicios de uno, y también las actitudes más adecuadas a la hora de tratar con ellos como clientes.

Como he dejado claro a menudo, yo no soy entrenador personal ni dietista-nutricionista, tan sólo un aficionado a “los hierros” del gimnasio y la dieta con los cuales he pasado de ser obeso sin fuerza ni energía ni músculos y hambriento a todas horas, a estar sano, más productivo, con más músculo, menos grasa y a gusto conmigo mismo. Todo esto lo he conseguido sin contratar a entrenadores personales ni a dietistas-nutricionistas, pero eso es porque me gusta ser autodidacta y experimentar por mí mismo, como mucha gente. Hay sin embargo personas que no quieren complicarse la vida y para ellos les resultará mucho más sencillo contar con los servicios de alguien entendido.

¿Por qué yo no entreno a nadie profesionalmente? (me lo han preguntado en ocasiones). Hay 2 razones fundamentales:

  • 1) No tengo estudios certificados, por tanto, aunque hay un vacío legal al respecto y podría hacerlo, no lo hago por ética.
  • 2) Tengo poca paciencia con la gente, jejeje, esto lo he comprobado porque he intentado ayudar a personas online personalizadamente y me acabo aburriendo. También he ayudado a familiares y amigos gratuitamente, y aunque consiguieron ciertos progresos, siempre terminábamos abandonando el tema, bien por su parte o por la mía.

Lo bueno es que a raíz de estas experiencias, he tomado nota de muchas cosas, con las cuales muchos entrenadores personales o dietistas-nutricionistas quizá se sientan identificados. Voy a contar las cosas tal como las veo yo:

¿Cuándo dar el paso de contar con un entrenador personal o dietista-nutricionista?

En mi opinión lo mejor es intentar primero las cosas por tí mismo: infórmate bien por tu cuenta, prueba rutinas de ejercicio, dietas, haz todo lo que esté en tu mano para lograr tus objetivos (sea pérdida de grasa, ganancia de músculo, o mejora del rendimiento). Los monitores de gimnasio pueden ayudarte gratuitamente, pero recuerda su función no es ser entrenador personal de todo el mundo, no darían a basto, lo más probable es que te pongan una tabla de ejercicios estándar y algunas ideas muy básicas sobre alimentación con las que ir tirando, pero jamás van a prestarse a llevar tu caso personalizado, no es su trabajo tampoco, especialmente si es un gimnasio con mucha afluencia de gente, les sería imposible.

Bien, una vez que has probado “todo” y ves que no consigues mejorar, entonces tienes 2 opciones: o rendirte y abandonar todo, o contar con la ayuda de un profesional. Es en este momento, cuando ya no se te ocurre qué hacer para progresar, cuando es una gran idea contar con alguien que te guíe. Otra ventaja muy grande de haberlo intentado todo por tu cuenta, es que al ponerte en manos de un profesional y lograr más progresos a mayores, VALORARÁS su labor, mientras que si desde el 1º dia que te propones ponerte en forma ya vas corriendo a contratar a un entrenador, quizá eres demasiado exigente y quieres tener progresos constantes y rápidos, poco realistas. Primero inténtalo por tu cuenta y verás que no es un camino de rosas cuesta abajo y sin esfuerzo.

Un ejemplo, imagina que empiezas por tu cuenta pesando 110kg y te quedas atascado en 100kg, no consigues bajar más. Entonces un entrenador te coge y te lleva a 85kg. Lo valorarás muchísimo más que si coges al entrenador desde el primer día, te lleva de 110 a 85 y en tu cabeza consideras que “no es suficiente, porque querías llegar a 75 y tener unos abdominales de película”. Sin embargo sabrás lo mucho que te costaba bajar de 100 y valorarás lo que ha logrado tu entrenador.

¿Entrenador presencial u online?

Es mejor presencial porque podrá enseñarte los ejercicios con la técnica correcta, las conversaciones serán mucho más fluidas, habrá más confianza, etc. Eso sí, los entrenamientos online no están descartados, puede funcionar. Las dietas son un poco menos necesarias que sean presenciales, es más factible que sean online.

Comprende también que los entrenadores presenciales cobran más dinero que online (ya que es más cómodo para ellos teclear que desplazarse o tener que verte en persona). Algunos entrenadores presenciales te pueden dar su correo electrónico para preguntarles cosas durante la semana, mientras otros se ciñen exclusivamente a las citas que tengáis (normalmente 1 vez a la semana, en otros casos más, o menos).

¿Qué titulaciones deben poseer estos profesionales?

Legalmente ninguna, por suerte o desgracia es un campo “alegal” de momento en nuestro país. Lo correcto sería:

  • Un entrenador (ejercicios, rutinas), debe ser licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFD).
  • Un dietista-nutricionista (dietas, alimentación), debe ser Diplomado (o actualmente Graduado) en Nutrición Humana y Dietética. También nos pueden servir bien los Técnicos Superiores en Dietética (FP).

Todo lo demás se considera “intrusismo”, aunque cabe reflexionar que muchos de ellos se dispondrán a ponerte dietas y ejercicio a la vez y es bastante dudoso que tengan ambas titulaciones, con lo cual ellos mismos serían “intrusos” en uno de los 2 apartados. Tampoco es probable que tú como cliente quieras contratar a 2 personas a la vez, y en caso de hacerlo, deberás combinar los consejos de ambos y hablarle a cada uno de ellos de lo que te ha mandado hacer el otro, para ajustarlo todo.

Piensa por otra parte que carecer de un título no quiere decir que seas un ignorante en la materia. Considero importante que la persona que te asesore sepa lo que hace, tenga experiencia entrenando a otras personas y a sí misma. Que tenga un buen aspecto físico sin duda impresiona, y da confianza (consciente o inconscientemente nos fiaremos más de alguien que tiene muy buen físico), pero recuerda que eso tampoco es indicador de nada, quizá esa persona sea muy buena entrenándose a sí misma y sea muy torpe manejando dietas y entrenamientos de personas ajenas. También habrá personas que tengan su carrera y hayan sacado todo con un 5 raspado y/o que no dominen algunos aspectos de dietas y entrenamientos, o sus conocimientos sean sesgados o anticuados. Cada titulado tiene sus opiniones, tenlo claro.

En definitiva es un tema controvertido, ni un tío titulado te asegura que sea bueno, ni uno no-titulado que sea malo, pero yendo a ciegas, a priori, elegiría el titulado sin duda.

¿Qué esperar de un entrenador personal o dietista-nutricionista?

La clave de un entrenador personal está en la segunda palabra: PERSONAL. Para darte consejos aleatorios y generales ya está internet, de un entrenador personal o de un dietista personal debes exigir que se amolde a tus características y necesidades particulares, no sólamente tu edad, condición física, peso, etc. sino incluso más importante tus hábitos diarios, horarios, personalidad, etc. Un buen entrenador debe ser 50% entrenador y 50% “psicólogo” de ahí que haya entrenadores buenos y entrenadores malos incluso si algunos de estos últimos sepan mucho. Yo por ejemplo soy un mal entrenador.

En muchas ocasiones se puede concertar una primera visita o contacto online gratuito, en el que podéis intercambiar impresiones, los objetivos que quieres lograr, presupuesto que manejas, sus métodos de trabajo… Si esa persona tiene página web, puedes estudiártela entera para ver cómo piensa, qué tipo de filosofía tiene…

¿Cuáles son mis obligaciones como cliente?

Obligaciones legales ninguna, pero si quieres aprovechar tu tiempo y dinero se me ocurren unas cuantas normas que debes cumplir:

  • Obediencia: si te pones en manos de un profesional es para seguir sus consejos. Si vas a pagarle dinero para luego hacer lo que quieras o seguir los consejos de otro, no funcionará. Piensa que la coherencia es muy importante, si sigues consejos mixtos (de diferentes personas) quizá estropeas el conjunto. Haz exclusivamente lo que te encomiende la persona a la que estas pagando.
  • Aprendizaje: es fundamental que entiendas el POR QUÉ de cada tipo de ejercicio o de la distribución de alimentos que vayas a llevar a cabo. Tu entrenador debe ir explicándote por qué es cada cosa, y si no lo hace debes preguntarle. Tu misión es que con el paso de los meses, ya no necesites a ese entrenador sino que puedas haber aprendido lo suficiente como para manejarte por tu cuenta.
  • Ser preguntón: tienes que preguntar a todas horas, todo aquello que no entiendas lo vuelves a preguntar aunque sea 10 veces. Estás en tu derecho ya que estás pagándolo, y es importante tenerlo todo claro, además serás más estricto con tu dieta y ejercicios si sabes la razón por la que los estás haciendo.
  • Contestar a todo con sinceridad: del mismo modo que debes ser preguntón, tu entrenador también lo será contigo (si es bueno). La persona que te asesore debe saber muchos detalles sobre ti, tus hábitos, etc. no tengas miedo en contestarle con honestidad. A él le da igual si caminas 3 horas diarias o si estás todo el día en el sofá, a qué hora te levantas o acuestas, el alcohol que bebes, etc. es decir no te preguntará todas esas cosas para juzgarte sino para elaborar un plan adecuado a tí. En muchas ocasiones te saltarás la dieta, los entrenamientos, etc. Tienes que ser sincero y decírselo a tu entrenador, dándole las razones justas: “tengo mucha hambre, me da pereza, estoy cansado” o bien “no había ninguna razón, me lo he saltado por mis huevos, culpa mía”. El entrenador valorará si te ha puesto algo muy difícil de llevar a cabo, y lo corregirá en su caso. Esto es una parte crucial del seguimiento personal, y si no eres sincero y contestas “lo que se supone que quiere oir el otro”, no hacemos nada.
  • Confianza: debes fiarte de que los consejos de tu entrenador o dietista funcionarán y son sanos y seguros. Siempre habrá gente a tu alrededor que te diga que eso está mal, o que fulanito recomienda lo contrario, que tal médico dice que eso no está bien o que el amigo de la vecina consiguió resultados con una dieta y entrenos distintos. Lo mejor es no hacer caso de estos comentarios, por suerte o desgracia en este mundillo hay muchísimas teorías, opiniones… es mejor ser coherente y obedecer simplemente a tu “mentor”, tal como decíamos en el primer punto.
  • Paciencia: por un lado no vas a conseguir resultados en 1 semana ni en 1 mes. No te obsesiones con los resultados vertiginosos las cosas se consiguen despacio, cuanto peor esté tu metabolismo más tiempo te costará mejorarlo. Debes perseverar, por eso la idea que dije al principio de acordar con tu entrenador un periodo “X” de varios meses, en mi opinión entre 3 y 6 meses está bien cuanto más complejo sea tu caso más meses serán necesarios, la cosa es que luego continúes por tu cuenta (no esperes tener un cuerpo de ensueño en 6 meses si estás empezando, aunque si habrás logrado mejoras considerables).
  • Esfuerzo: como dije no es un camino de rosas, que te pongas en manos de alguien no significa que “ala ya está”, que le pagues un dinero y te explique cosas no sirve de nada si no las aprendes y si no las pones en práctica. No es como llevar el coche al taller y que te lo arreglen. Aquí debes arreglarte a ti mismo. El entrenador o dietista te indica lo que debes hacer en tu caso particular, luego es cosa tuya HACERLO. Vas a cansarte mucho, vas a tener agujetas, vas a pasar hambre o ansiedad en ciertos momentos, vas a tener mil tentaciones, debes autosuperarte o los avances serán mínimos y luego no vale echar la culpa al entrenador. Insisto el esfuerzo es fundamental, vas a tener momentos de pasarlo un poco mal o “arrepentirte” pero si sigues adelante triunfarás, ya si es una cosa extrema entonces paras y lo debates con tu entrenador, le dices que es demasiado, pero en casi todas las ocasiones se debe a nuestra nula capacidad de sacrificio, hay que esforzarse. No sé, con palabras es difícil de valorar, tienes que mirarlo tú mismo y juzgar si haces lo suficiente o no, o si eres muy miedoso y al primer síntoma de ligero mareo o molestia abandonas todo, no puede ser.

¿Cuánto dinero gastar en estos profesionales?

Yo creo que lo mejor es dejar las cosas claras, si yo fuese un profesional me plantearía cobrar por periodos, estableciendo un tiempo máximo. Por ejemplo, 4 meses de entrenamiento, X euros (aunque luego se lo pagues cada semana). Si piensas en que cada sesión cuesta “X” euros y lo ves como algo aislado en lugar de contemplar el conjunto, te dará más reparo seguir con el entrenamiento, pensarás que estas perdiendo dinero. Mientras que si eres decidido y consciente de que el entrenamiento durará por ejemplo 4-6 meses y te mentalizas de que en ese tiempo vas a gastar la cantidad total, ya lo tienes presupuestado y estarás cómodo. Cada profesional cobra una cantidad diferente, asegúrate de dejar bien claro cuanto dinero va a ser en total, y recuerda que tanto si logras tus objetivos como si no, los servicios prestados han de ser pagados. Durante el tiempo que has estado con esa persona, has aprendido mucho (o deberías) y es probable que no hayas aplicado todo a rajatabla y de ahí los malos resultados. Sin embargo si sabes obedecer bien y llevarlo todo con seriedad, progresarás con casi total seguridad y además en el camino habrás aprendido cosas que puedes seguir aplicando el resto de tu vida.

¿Dónde encontrarlos?

Pregunta a familiares, amigos, compañeros del gimnasio, etc. si a alguien le ha ido bien con uno, ya tienes.

Muchos monitores de gimnasio ejercen como entrenador personal en su tiempo libre, o bien conocen a alguien que pueda hacerlo. Pregúntales.

En internet hay paginas como Entrenar.me con un buscador por ciudades, especialidades, etc. Si por el contrario te planteas encontrar a un entrenador online, métete en foros de musculación y fitness, o en el Twitter siguiendo cuentas populares, pregunta, verás que muchos se ofrecerán a ayudarte. Haz click en mi cuenta de Twitter y sin necesidad de seguirme, rebusca entre las personas que yo sigo, encontrarás muchos profesionales de distintas ciudades de España y algunos de Sudamérica.

Elogiar a tu entrenador

Si estás contento con los resultados o con las sensaciones que tienes, no dudes en decírselo, para un entrenador es muy emocionante saber que sus clientes van consiguiendo objetivos y que están contentos. Al margen del dinero que gane contigo, el entrenador DESEA que te vaya bien, a nadie le gusta entrenar a otro y que no progrese. Además de esto, asegúrate de recomendar esa persona a tu círculo de conocidos, quizá le consigas un nuevo cliente y así premias su buena labor mientras que a tu amigo le irá también bien con su entrenamiento.


 

¡Bueno hasta aquí mis opiniones, espero que te hayan servido, y mucha suerte y paciencia!